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Etnocentrismo y relativismo cultural

Una de las principales metas de la antropología es combatir el etnocentrismo, la tendencia a aplicar los propios valores culturales para juzgar el comportamiento y las creencias de personas criadas en otras culturas. El etnocentrismo es un universal cultural. En todas partes la gente piensa que las explicaciones, opiniones y costumbres que les resultan familiares son ciertas, correctas, adecuadas y morales. Ven el comportamiento diferente como extraño o salvaje. Los nombres tribales que aparecen en los libros de antropología suelen proceder de la palabra nativa para persona. «¿Cómo os llamáis?» pregunta el antropólogo. «Mugmug», contestan los informantes. Mugmug podría resultar ser sinónimo de persona, pero también podría ser la única palabra que los nativos tienen para referirse a ellos mismos. Las otras tribus no están consideradas como plenamente humanas. Las cuasi personas de los grupos vecinos no se clasifican como Mugmug. Reciben nombres diferentes que simbolizan su inferior humanidad.

Lo opuesto al etnocentrismo es el relativismo cultural, que argumenta que el comportamiento en una cultura particular no debe ser juzgado con los patrones de otra. Esta posición también puede provocar problemas. Llevado al extremo, el relativismo cultural arguye que no hay una moralidad superior, internacional, o universal, que las reglas éticas y morales de todas las culturas merecen igual respeto. Desde el punto de vista del relativismo extremo, la Alemania nazi se valora tan neutralmente como la Grecia clásica.

¿Cómo debería manejar el antropólogo el etnocentrismo y el relativismo cultural? Creo que el principal cometido de la antropología es presentar informes y explicaciones precisos de los fenómenos culturales. El antropólogo no tiene que aprobar costumbres tales como el infanticidio, el canibalismo y la tortura para registrar su existencia y determinar las causas. Sin embargo, todo antropólogo tiene que elegir de dónde hacer trabajo de campo. Algunos eligen no estudiar determinadas culturas porque descubren, anticipadamente o nada más iniciar el trabajo de campo, que allí se practican comportamientos que ellos consideran moralmente reprobables. Los antropólogos respetan la diversidad humana. La mayoría de los etnógrafos intentan ser objetivos, precisos y sensibles en sus informes de otras culturas. Sin embargo, la objetividad, la sensibilidad y la perspectiva transcultural no significan que tengan que ignorarse los valores internacionales de justicia y moralidad.

 

Conrad Phillip Kottak. Antropología. Una exploración de la diversidad humana. Ed.McGraw Hill.