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Pastores Dinka. Sudán.

Las diferencias biológicas entre "macho" y "hembra" -el sexo- se determinan en el momento de la concepción y dependen de si está presente en la herencia genética del individuo un cromosoma X o uno Y. Las diferencias entre MASCULINIDAD y FEMINIDAD son culturales. El género son los papeles y atributos que son asignados a un sexo o al otro. El género se forma y se exhibe de nuevo todos los días. En muchas áreas del mundo, se sitúa en un entorno cultural en el que las asociaciones tradicionales entre sexo y género han sido desafiadas y están cambiando.

Es perfectamente posible -de hecho es normal- estar satisfecha por ser una mujer, pero estar indignada por lo que se consideran limitaciones en los papeles de género que están culturalmente adscritos a las mujeres. Asimismo, también es posible, pero quizá no tan común, alegrarse de ser un hombre, pero estar resentido por los requisitos culturales de la masculinidad. Cada uno de nosotros tiene una identidad de sexo y una identidad de género (...)

Incluso los expertos a veces confunden sexo y género. Nadie hasta el momento ha resuelto científicamente de qué forma ser femenina se relaciona con ser mujer, o cómo ser masculino se relaciona con ser hombre. Tradicionalmente, se asumía que algunos papeles culturales se asignaban a uno de los sexos porque éste era "naturalmente" designado para realizarlos. Sin embargo, la mayor parte de la cultura moderna puede ser utilizada tanto por un sexo como por el otro, y esto es válido tanto para las azadas como para los biberones. La complejidad cultural dificulta la cuestión del género (...)

Incluso plantear los problemas de forma lo bastante clara como para ser solucionados es una tarea difícil.

Exactamente de la misma forma en que nos hacemos etnocéntricos a medida que aprendemos la cultura, nos volvemos también generocéntricos (...) Todo el mundo, inconscientemente, trata a los miembros de un sexo de forma diferente a los del otro.

Por lo tanto, así como el etnocentrismo es natural pero debe ser superado en interés de la sociedad global, también el generocentrismo está basado en nuestras experiencias de ser mujer u hombre y nuestras reaciones ante la forma en que la gente nos trata, lo que nos enseñan y cómo nos lo enseñan, dadas las posiciones sociales y situaciones en las que nos encontramos.
Que los hombres no entiendan a las mujeres o viceversa parece tener que ver con la experiencia del género, no con su sexo. La gente tiene opiniones, la mayoría intuitivas y derivadas de sus vivencias, sobre el género. Aprendemos muy pronto a decir "los hombres son así y así" o "las mujeres hacen esto y lo otro", y luego modelamos nuestras percepciones de hombres y mujeres sobre estos estereotipos. Aunque estas opiniones estereotipadas con frecuencia son erróneas, sin embargo son muy poderosas.

 

Paul Bohannan. Para raros, nosotros. Ed. Akal.