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DE LO BELLO Y LO FEO

 

     Razonamientos dobles se dicen también de lo bello y lo feo. Pues unos dicen que una cosa es lo bello otra lo feo, que la diferencia, como en el nombre, también existe en la realidad; pero otros, que es lo mismo lo bello y lo feo. Por mi parte, intentaré exponerlo de la manera siguiente. Por ejemplo, en efecto, para un jovencito en la flor de la edad complacer a quien le ama es bello, a quien no le ama es feo. Que las mujeres se bañen dentro de casa es bello, en la palestra es feo. (Sin embargo, para los hombres tanto en la palestra como en el gimnasio es bello.) Hace el amor con un hombre en la soledad, al amparo de la murallas, es bello; fuera, en público, es feo. Que las mujeres hagan el amor con su hombre es bello, lo otro es feísimo; para un hombre, hacer el amor con la propia mujer es bello, con una extraña es feo. Maquillarse, ungirse de perfumes y adornarse con joyas en un hombre es feo, en la mujer es bello. Hacer bien a los amigos es bello, a los enemigos feo. Huir de los enemigos es feo, de los antagonistas en el estadio es bello.  Asesinar a los amigos y conciudadanos es feo, a los enemigos bello. Y así en relación a todo.  Voy a pasar revista a aquellas costumbres que las ciudades  y pueblos consideran feas. Por ejemplo, para los espartanos, que las muchachas hagan gimnasia y  aparezcan en público arremangadas y sin túnica es bello, para los jonios es feo.  Entre aquellos, que los niños no aprendan música ni letras es bello, para los jonios es una vergüenza no aprender todas estas cosas. Para los tesalios  es bello coger personalmente los caballos y las mulas de una manada y domesticarlos, y coger personalmente un buey para degollarlo, desollarlo y descuartizarlo; en Sicília es feo y obra de esclavos.  Los macedonios consideran bello que las muchachas, antes de casarse con su marido, se enamoren y tengan relación con un hombre, pero tan pronto se han de casar es feo; para los griegos ambas cosas son feas.  Para los tracios  que las muchachas se tatúen es un adorno, para los demás los tatuajes son el estigma de los culpables. Los escitas consideran bello que quien ha matado a un hombre le quite la cabeza y la ponga como penacho de su caballo, y que habiendo incrustado oro y plata en el cráneo beba de él y libe a los dioses; entre los griegos nadie quisiera entrar en casa de quien hubiese hecho esto.  Los maságetas  descuartizan a sus padres para comérselos, y creen que es una sepultura muy bella ser enterrados en sus hijos; si alguien hiciese esto en la Hélade seria expulsado y moriría ignominiosamente por haber hecho cosas feas y terribles.  Los persas  consideran que es bello que los hombres se maquillen como las mujeres y tengan relaciones con la hija, la madre y la hermana; los griegos, en cambio, que es feo y contrario a las leyes.  Los lidios creen que es bello que las muchachas se prostituyan para conseguir dinero y de esta manera poder casarse; entre los griegos nadie se querría casar con ellas.  Los egipcios no van de acuerdo con los otros sobre lo que es bello. Entre nosotros, en efecto, es bello que las mujeres hilen y trabajen la lana, mientras que allí los hombres, y que las mujeres hagan lo que aquí hacen los hombres. Amasar la arcilla con las manos, la harina con los pies, para ellos es bello, pero para nosotros lo contrario.  Creo que si alguien diese órdenes a todos los hombres de reunir en un mismo lugar aquellas cosas que consideran feas, y a continuación tomar de este montón aquéllas que cada uno considera bellas, no quedaría ni una sola, sino que entre todos las irían tomando todas. Pues nadie las considera igual.  Recordaré un fragmento de un poema:

 

"Si te fijas observarás que la otra ley de los mortales es así: nada hay absolutamente bello y feo; por el contrario, cuando se apodera la ocasión lo hace bello o feo con un cambio."

Para decirlo en una palabra, todas las cosas en el momento oportuno son bellas, fuera del momento oportuno feas. ¿A qué conclusión he llegado? Con lo que he dicho he demostrado que las cosas bellas y las feas son las mismas, y lo he demostrado con todos estos ejemplos.  Se dice también, en relación a lo feo y lo bello, que lo uno es diferente de lo otro. Pues si alguien pregunta a los que sostienen que lo feo y lo bello son la misma realidad, si alguna vez hicieron algo bello, también habrán de admitir que feo, si es que es lo mismo lo feo y lo bello.  Si conocen que algún hombre es bello, este mismo hombre es feo, y si alguno blanco, este mismo negro. Es bello honrar a los dioses, a la vez que es feo honrar a los dioses, si es que la misma cosa es fea y bella.  Así podría decir lo mismo sobre todas las cosas: voy a volver al razonamiento que hacen.  Efectivamente, si es bello que una mujer se maquille, también es feo que una mujer se maquille, si feo y bello son la misma cosa. Y así sucesivamente.  En Esparta es bello que las muchachas practiquen la gimnasia, en Esparta es feo que las muchachas practiquen la gimnasia, y así en lo demás.  Dicen que si se recogiesen de todas partes y de todos los pueblos las cosas feas v a continuación se convocara a todo el mundo dando órdenes de coger aquello que cada uno considerase bello, todo sería cogido como bello. A mí me maravilla que sean bellas las cosas por el hecho de ser recogidas, cuando antes no lo eran.  Cuando menos de haber reunido caballos, o bueyes o cerdos, o bien hombres, no se hubiesen llevado otra cosa; así como si cogieron oro no se llevarán bronce, y si recogieron plata no se llevarán plomo.  Así, pues, ¿en lugar de cosas feas se llevan cosas bellas? A ver: si, pues, uno trae a un hombre feo, ¿se lo lleva después bello? Toman por testimonio a los poetas, los cuales crean en vista del placer, no de la verdad.