INICIO
ANALISIS DEL MITO
Wodaabe Man preparing for Charme Dance. Niger

La investigación transcultural ha documentado una rica variedad de ideas acerca de lo sobrenatural, incluidos animismo, mana, tabú y totemismo. Hemos visto que la participación en un ritual genera solidaridad. Independientemente de sus pensamientos particulares y de sus diversos grados de entrega, los participantes sumergen temporalmente su individualidad en una comunidad. Al igual que la filiación, el matrimonio, el género y las restantes fuerzas sociales que hemos analizado, la religión puede ser un poderoso moldeador de la solidaridad social. A pesar de todo, el estudio antropológico de la religión no se limita a los efectos sociales de la religión, a su expresión en ritos y ceremonias. La antropología estudia también los relatos religiosos y cuasi-religiosos sobre entes sobrenaturales: los mitos e historias de hace mucho tiempo o en lugares lejanos que se Vuelven a relatar en toda sociedad generación tras generación. Los mitos suelen incluir el propio relato de un pueblo sobre su creación, sobre el comienzo de su mundo y los hechos extraordinarios que afectaron a sus antepasados. También pueden hablar acerca de las continuas proezas y actividades de deidades o espíritus, bien en un mundo alternativo o cuando entran en contacto ocasional con los mortales. Los mitos, las leyendas y los cuentos tradicionales populares expresan creencias y valores culturales. Ofrecen esperanza, emoción y evasión. También enseñan lecciones que la sociedad quiere enseñar.

 

Análisis estructural

Una forma de estudiar el mito es el análisis estructural, o estructuralismo, desarrollado por Claude Lévi-Strauss, prolífico antropólogo francés. El estructuralismo lévi-straussiano (1967) pretende no la explicación de las relaciones, los temas y las conexiones entre los aspectos de la cultura, sino su descubrimiento. Difiere en sus metas y resultados de los métodos de recogida e interpretación de datos generalmente utilizados en la ciencia, Puesto que el estructuralismo está tan próximo a las humanidades como a las ciencias, los métodos estructuralistas se han utilizado para analizar la literatura y el arte, así como la antropología. Los mitos y los cuentos tradicionales populares son literatura (oral) de las sociedades ágrafas. Lévi-Strauss utilizó el estructuralismo para analizar las creaciones culturales de tales sociedades, incluidos sus mitos. El estructuralismo descansa sobre la creencia de Lévi-Strauss de que las mentes humanas tienen ciertas características que se originan en rasgos del cerebro del Homo sapiens. Estas estructuras mentales comunes conducen a que la gente de todos los lugares piense de forma similar independientemente de su sociedad o de su sustrato cultural. Entre estas características mentales universales están la necesidad de clasificar: imponer orden sobre aspectos de la naturaleza, sobre la relación de las personas con la naturaleza y sobre las relaciones entre las personas. Según Lévi-Strauss, un aspecto universal de la clasificación es la oposición o el contraste. Aunque muchos fenómenos son continuos en lugar de separados o inconexos, la mente, dada su necesidad de imponer orden, los trata como si fueran más diferentes de lo que son. Las cosas que son cuantitativamente más que cualitativamente diferentes se hacen parecer absolutamente disímiles. La clasificación científica es el resultado académico occidental de la necesidad universal de imponer orden. Uno de los medios más comunes de clasificación es mediante la utilización de oposiciones binarias. Dios y diablo, blanco y negro, viejo y joven, alto y bajo son oposiciones que, según Lévi-Strauss, reflejan la necesidad humana de convertir diferencias de grado en diferencias de clase. Lévi-Strauss ha aplicado sus asunciones sobre la clasificación y las oposiciones binarias a los mitos y cuentos populares tradicionales. Ha mostrado que estas narraciones están construidas con unos sencillos ladrillos; las estructuras elementales o "mitemas". Examinando los mitos de diferentes culturas, Lévi-Strauss muestra que un cuento se puede convertir en otro mediante una serie de operaciones sencillas, por ejemplo, haciendo lo siguiente: 1 . Convirtiendo el elemento positivo de un mito en el negativo. 2. Invirtiendo el orden de los elernentos. 3. Sustituyendo a un héroe masculino por uno femenino. 4. Manteniendo o repitiendo ciertos elementos claves. Mediante estas operaciones, dos mitos aparentemente disímiles pueden presentarse como variaciones de una estructura común, es decir, que son transformaciones el uno del otro. Un ejemplo es el análisis que hace Lévi-Strauss de «Cenicienta» ( 1967) un cuento muy difundido cuyos elementos varían entre culturas vecinas. A través de inversiones, oposiciones y negaciones, a medida que el cuento se cuenta, se repite, se difunde y se incorpora a las tradiciones de sucesivas sociedades, «Cenicienta» se convierte en «Ceniciento», tras una serie de contrastes relacionados con el cambio de género del héroe. El estructuralismo ha sido ampliamente aplicado a los mitos de las sociedades no industriales, pero también podemos utilizarlo para analizar narraciones de nuestra propia sociedad. Cuentos de hadas En su libro The Uses of Enchantment: The Meaning and Importance of Fairy Tales (1975) (Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Ed. Crítica, Barcelona) el psicólogo Bruno Bettelheim trazó una útil distinción entre dos tipos de cuentos: el mito trágico y el cuento popular tradicional optimista. Los mitos trágicos incluyen muchos relatos bíblicos (el de Job, por ejemplo) y mitos greco-romanos que confrontan a humanos con entes sobrenaturales poderosos, caprichosos y asombrosos. Tales cuentos, característicos de las sociedades organizadas estatalmente, se centran en el enorme foso que separa a los mortales y lo sobrenatural. Por el contrario, los cuentos populares de hadas, encontrados en muchas culturas, utilizan la fantasía para ofrecer esperanza y para sugerir la posibilidad de crecimiento y autorrealización. Bettelheim argumenta que este mensaje es particularmente importante para los niños. Los personajes de los mitos y los cuentos de las bandas y las tribus no son seres poderosos sino plantas, animales, humanos y espíritus de la naturaleza que utilizan la inteligencia, la destreza física, o la astucia para lograr sus fines. Las sociedades estatales mantienen los cuentos optimistas junto con las tragedias.Bettelheim incita a los padres a que lean o cuenten cuentos tradicionales de hadas a sus hijos. Reprende a padres y bibliotecarios norteamericanos por empujar a los niños a leer historias «realistas» o «prosociales», que suelen ser aburridas, complejas y psicológicamente vacías. Los cuentos populares o de hadas, por el contrario, le permiten al niño identificarse con los héroes que al final ganan. Estas historias ofrecen confianza en que por malas que las cosas puedan parecer ahora, mejorarán. Dan la seguridad de que, aunque ahora uno sea pequeño e insignificante, el niño crecerá con el tiempo y alcanzará la independencia de sus padres y siblings. De modo similar al de Lévi-Strauss al centrarse en las oposiciones binarias, Bettelheim analiza cómo los cuentos de hadas les permiten a los niños hacer frente a sus sentimientos ambivalentes (amor y odio) acerca de sus padres y siblings. Los cuentos de hadas suelen dividir los aspectos bueno y malo del padre/madre en personajes separados de bueno y malo. Así, en «Cenicienta», la madre se divide en dos, una madrastra malvada y un hada madrina buena. Las dos hermanastras malvadas de Cenicienta disfrazan los sentimientos hostiles y rivales hacia los siblings reales. Un cuento como el de Cenicienta le permite al niño hacer frente a los sentimientos hostiles hacia padres y hermanos, mientras que los sentimientos positivos se mantienen en la figura buena idealizada. Bettelheim sostiene que no importa mucho si el héroe es masculino o femenino, porque los niños de ambos sexos suelen poder encontrar satisfacción psicológica de algún tipo en el cuento de hadas. Sin embargo, los héroes masculinos tradicionales matan dragones, gigantes o monstruos (que representan al padre) y liberan a princesas de la cautividad, mientras que los personajes femeninos logran algo, como convertir la paja en oro o arrebatarle la escoba a una bruja y luego regresar al hogar o establecer su propio hogar.

Rituales seculares Tenemos que reconocer la existencia de ciertos problemas en el estudio transcultural de la religión y en la definición de la misma dada con anterioridad. El primer problema: si definimos la religión con referencia a seres, poderes y fuerzas sobrenaturales, ¿cómo clasificamos el comportamiento similar al del ritual que se da en contextos seculares? Algunos antropólogos creen que hay dos tipos de rituales, sagrados y seculares. Los rituales seculares incluyen el comportamiento formal, sin variación, estereotipado, serio. repetitivo, que se da en situaciones no religiosas. Un segundo problema: si la distinción entre lo ordinario y lo sobrenatural no es muy consistente en algunas sociedades, ¿cómo podemos decir qué es religión y qué no lo es? Los betsileo de Madagascar, por ejemplo, ven a las brujas y a los antepasados muertos como personas reales que tienen roles en la vida ordinaria. Sin embargo, sus poderes no son empíricamente demostrables. Un tercer problema: el tipo de comportamiento considerado apropiado para las ocasiones religiosas varía tremendamente de cultura a cultura. Una sociedad puede considerar el desvarío de la borrachera como el signo más seguro de la fe, mientras que otra puede inculcar una reverencia tranquila ¿Quién puede decir cuál es “más religioso”?

Conrad Phillip Kottak. Antropología. Una exploración de la diversidad humana. Ed. McGraw-Hill, Madrid 1994.