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MITO Y REALIDAD

Mircea Eliade

 

Mircea Eliade se refiere al mito no con la acepción usual del término actualmente (fábula, invención, ficción…) sino tal como era entendido en las sociedades arcaicas, en las que el mito designa, por el contrario, una “historia verdadera”, y lo que es más, una historia de inapreciable valor, porque es sagrada, ejemplar y significativa . Su investigación se dirigirá, en primer lugar, hacia las sociedades en las que el mito tiene –o ha tenido hasta estos últimos tiempos- “vida”, en el sentido de proporcionar modelos a la conducta humana y conferir por ello mismo significación y valor a la existencia.

 

El mito es una realidad cultural extremadamente compleja, que puede abordarse e interpretarse desde multitud de perspectivas. De una manera general se puede decir que el mito, tal como es vivido por las sociedades arcaicas:

•  Constituye la historia de los actos de los Seres Sobrenaturales .

•  Esta historia se considera absolutamente verdadera (porque se refiere a realidades) y sagrada (porque es obra de los Seres Sobrenaturales).

•  El mito se refiere siempre a una creación , cuenta cómo algo ha llegado a la existencia o como un comportamiento, una institución, una manera de trabajar, se han fundado; es ésta la razón de que los mitos constituyan los paradigmas de todo acto humano significativo.

•  Al conocer el mito, se conoce el “origen” de las cosas y, por consiguiente, se llega a dominarlas y manipularlas a voluntad ; no se trata de un conocimiento “exterior”, “abstracto”, sino de un conocimiento que se “vive” ritualmente, ya al narrar ceremonialmente el mito, ya al efectuar el ritual para el que sirve de justificación.

•  De una manera u otra, se “vive” el mito, en el sentido de que se está dominado por la potencia sagrada, que exalta los acontecimientos que se rememoran y se reactualizan. “Vivir” los mitos implica, pues, una experiencia verdaderamente “religiosa” , puesto que se distingue de la experiencia ordinaria, de la vida cotidiana. Las personas del mito se hacen presentes, uno se hace su contemporáneo. Esto implica que no se vive ya en el tiempo cronológico, sino en el Tiempo primordial , el Tiempo en el que el acontecimiento tuvo lugar por primera vez .

•  En suma, los mitos revelan que el mundo, el hombre y la vida tienen un origen y una historia sobrenatural, y que esta historia es significativa, preciosa y ejemplar.

 

MITOS Y RITOS DE RENOVACIÓN

La Renovación por excelencia se opera en el Año Nuevo, cuando se inaugura un nuevo ciclo temporal. Pero la renovatio efectuada por el ritual del Año Nuevo es, en el fondo, una reiteración de la cosmogonía. Cada Año Nuevo recomienza la Creación. Y son los mitos –tanto cosmogónicos como mitos de origen- los que recuerdan a los hombres cómo fue creado el Mundo y todo lo que ha tenido lugar a continuación.

Evidentemente, el “Año” es diversamente comprendido, y las fechas del “Año Nuevo” varían en relación con el clima, el medio geográfico, el tipo de cultura… Pero se trata siempre de un ciclo, es decir, de una duración temporal que tiene un comienzo y un fin. Así pues, al fin de un ciclo o al principio del ciclo siguiente tiene lugar una serie de rituales que se encaminan a la renovación del Mundo.

MITOS ESCATOLÓGICOS

Los mitos de cataclismos cósmicos están extraordinariamente extendidos. Narran cómo el mundo fue destruido y la humanidad aniquilada, a excepción de una pareja o algunos supervivientes. Los mitos del Diluvio son los más numerosos y conocidos casi universalmente (aunque son sumamente raros en África). Al lado de los mitos diluvianos, otros relatan la destrucción de la humanidad por cataclismos de proporciones cósmicas: temblores de tierra, incendios, derrumbamiento de montañas, epidemias… Evidentemente, este Fin del Mundo no fue radical: fue más bien el fin de una humanidad, seguido de la aparición de una humanidad nueva. Pero la inmersión total de la Tierra en las Aguas, o su destrucción por el fuego, seguida por la emergencia de una tierra virgen, simbolizan la regresión al Caos y a la cosmogonía.

En un gran número de mitos, el Diluvio está unido a una falta ritual, que provocó la cólera del Ser Supremo; a veces resulta simplemente del deseo de un Ser divino de poner fin a la humanidad.

El fin del mundo en el pasado, y el que tendrá lugar en el futuro, representan la proyección gigantesca, a escala microcósmica y con una intensidad dramática excepcional, del sistema mítico-ritual de la fiesta del Año Nuevo.